COUSAS, NOTAS E CARALLADAS

Pouco a pouco, anecdotas e recordos

(En galego coma min)

 

14

Imprenta

 

 

La Kelsey está en Lugo.

Se la regalé a un amigo lucense.

La Adana está en Vigo.

Se la vendí a un amigo vigués.

Como veis no me "cae" igual, el vigués que el lucense.

Pero el vigués tiene dos maravillosos niños, que algún día superarán a su padre -como aficionados o profesionales- en este maravilloso mundo de la imprenta y la encuadernación.

 

 

Para ellos fue el resto de materiales.

200 kg de tipos, componedores, etc, etc, etc que este "loco" -como diría mi amigo rosarino- ha ido juntando durante todos estos años.

 

 

Chicos, disfrutarlo y no os olvidéis del amigo coruñés de vuestro padre.

 

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En el Conde-Duque

 

"Tardé bastantes años en poder visitar un gran taller y cuando por fin lo logré, en Madrid, el recibimiento fue tal que prefiero no guardar el recuerdo".

Introducción; Aquiseencuaderna

 

- Hola, buenos días, es un placer y una satisfacción enorme el poder saludarlo.

- No nos conocemos; soy el que pintó el papel al engrudo que le enseño Rocío.

-¡Bueeeno...! De casualidad, como ese pintaste uno, pero ni uno más.

Sorprendido callé; no fui capaz de contestarle.

De camino al Hotel, pensé en hacer 10 distintos y enviárselos, pero... ¡Para que!

 

Madrid - Azorín - Vicente Cogollor

 

Han pasado ya 35 años.

Rocío empezó conmigo y al poco tiempo se fue a aprender a la imprenta artesanal del Ayuntamiento de Madrid.

Cuando después de meses rompiéndome la cabeza, fui capaz de desarrollar la técnica de los papeles al engrudo que hacía Antolín Palomino, le envié uno; se lo enseño a Vicente Cogollor y este la acuso de habérselo cogido a Palomino.

¡Imaginad la satisfacción que sentí!

Todos los años iba a Madrid y visitaba el Conde-Duque.

Allí estaba la imprenta artesanal y el taller de encuadernación del Ayuntamiento.

Siempre había una exposición de libros y encuadernaciones y me pasaba horas y horas mirándolos, admirándolos, estudiándolos.

Sobre todo, la técnica de José Luis García Rubio.

- Hola Carlos.

Rosa -creo que se llamaba- era un cielo de chica, la conocí en Coruña, era amiga de Rocío y trabaja en la imprenta artesanal.

Que alegría y que sorpresa.

- ¿Quieres subir y ver el taller de encuadernación?

No me lo podía creer....

Me presentó a José Luís -era aún más tímido que yo-, pues casi no abrió la boca y despues de mucho insistir, se acercó a un armario y nos mostró las tapas de un libro, de diseño clásico, en las que estaba trabajando.

 

Rimas - Gustavo Adolfo Bécquer - José Luis García Rubio.

 

Después de José Luis, tuve el placer de saludar a Vicente Cogollor.

- "Como ese pintaste uno, pero ni uno más" -

Podéis imaginar la cara de Rosa.

Miró al fondo del taller, sonrió y dijo:

- Carlos, ¿quieres que te presente a Antolín Palomino? -

 

Missale - Antolín Palomino

 

Allí estaba; mi admirado Antolín Palomino, trabajando en una encuadernación.

El alcalde de Madrid, Tierno Galván le había comprado el taller -creo recordar que por 8 millones de pesetas, un dineral para la época- y el, ya mayor, visitaba el Conde-Duque para pintar sus papeles y encuadernar.

Rosiña; me ha encantado verte y mil gracias por tu amabilidad, pero no, por hoy ya he tenido suficiente.

 

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BRUGALLA, El arte en el libro y en la encuadernación.

 

 

- Vergüenza te tenía que dar, tenerme así y durante tantos años.

- ¡De que te quejas! te he leído muchas veces, te he compartido, no me apetece encuadernarte, pero te cuido; te quiero, estas en la biblioteca y protegido entre papeles.

- Desecho, Carlos, desecho; estoy desecho y la humedad me come; la humedad de esta tierra.

- Ya, ¡Y quieres irte al Brasil!

- Me lo prometiste.

- Te lo prometí y lo voy a cumplir.

Al calor del Brasil; aunque de la humedad no creo que te olvides, pero el idioma te va a sonar y alguien encontraras que te encuaderne y vuelvas a ser el de siempre.

- Recuerdas. Te encontré en Coruña -hace ya muchos años- en una feria del libro antiguo; fue tal la emoción y alegría - no imaginaba descubrirte aquí- Una maravilla que tuve la suerte de encontrar hace tantos años y me mostró un mundo que desconocía abriéndome la mente.

Querido amigo -gracias, no me olvides y perdona- se feliz.

 

 

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AFEDA

 

 

- ¿D. Carlos Rey?

- Si, dígame.

- Soy la condesa de Orgaz.

Le iba a contestar que yo era el conde de Lemos, pero era una persona amable y educada; me callé.

Han pasado ya muchos años. En Madrid estaban montando la asociación de encuadernadores y me llamaban para invitarme a participar.

Le dije que sí, que encantado y nunca más me llamaron.

Cuando publicaron la primera revista me asocié.

AFEDA, fué una luz; un cambio en el mundo de la encuadernación en España.

En la introducción de esta web hablo de un grupo de mujeres que cambiaron el "ambiente" de la encuadernación en este país.

"Abandonando el raquitismo, quebrando un mundo cerrado, buscando nuevos caminos, abriendo la mente, fundando escuelas, propiciando la traducción y edición de libros"

Las revistas de AFEDA son una maravilla; hace años ya que desapareció la asociación y con ella la revista.

La primera se publicó en el año 1993 y la última 41-42, en el 2012.

La 40 nunca llego a salir de la imprenta y desconozco las causas.

Escaneé las tres que estaban agotadas -para mis amigos argentinos- y siempre pensé en escanearlas todas.

Pinchando en las fotos las podréis disfrutar.

 

 

El Brugalla ya está en Brasil y vosotras chicas, nos acompañareis a Argenta y a mi y en Diciembre, volareis a La Habana y disfrutareis para siempre del calor del trópico.

 

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MARIUS MICHEL

 

 

No recuerdo cuantos años hace que compré esta preciosa pieza.

Llegó de Francia y la anunciaban como del taller de Marius Michel.

Crette utilizo esta u otra igual, para una de sus encuadernaciones.

Un buen bronce, técnicamente perfecto y sin firma de su grabador.

Hoy, como el chiflo del afilador rosarino y otras muchas cosas de mi taller, descansa en el Centro de Artesanía de Lugo.

La mano, aún es mía.

 

 

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PAPIRO

 

 

Los compré en Siracusa, en el Instituto del Papiro.

No recuerdo como conseguí la dirección, Internet aún tardaría unos años.

Cada pliego dina4 costaba 2000 pts. (12 euros) y cada rollo lo monté con varios pliegos. No recuerdo donde fueron a parar, aunque pienso, que también, bajo las murallas bimilenarias de Lugo.

Siempre quise tener papiros y no sabía donde conseguirlos.

Un día una amiga me dijo:

- Carlos, tengo un conocido que fue a Egipto y trajo unas plantas de papiro, si quieres le pregunto.

A los pocos días me regaló un pequeño tarro con un esqueje de papiro.

Imaginar mi cara sosteniendo el tarro con las manos y corriendo con la plantita hacía casa.... y casi al llegar, en la Plaza de Azcárraga:

- ¿A dónde vas con ese papiro?

- ¡Pero…., como sabes que esto es un papiro!

Eduardo era mi vecino, vivía encima de mi casa y tenía una ligera disminución psíquica.

- Carlos, al lado de nuestra casa, en el atrio de la iglesia de Santiago hay plantados muchos papiros.

Y ahora imaginar mi cara.

Aquel día aprendí a observar y descubrí papiros por todas partes y a mirar con otros ojos a mí querido vecino.

 

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SUMMA EDITORIAL

 

 

Hay libros por los que sientes un especial cariño y en este caso doble, pues es un regalo de Juan Carlos Solís, editado por Summa Editorial, con un estuche de Juan Antonio F. Argenta.

Dos amigos en un libro.

Fue editado para servir de soporte al IV premio de encuadernación José Galván, que por desgracia, nunca se llegó a celebrar.

Y con el premio, una exposición monográfica de mi querido amigo Argenta y acompañándola, los libros de un invitado especial; un encuadernador argentino llamado Eduardo Tarrico.

Lo que pudo ser no fue, pero queda el libro y tres amigos.

 

 

9

ARGENTA

 

 

Decía Picasso “Yo no busco, encuentro” y a Juan Fernández Argenta le pasa lo mismo; trabaja, trabaja y trabaja y al final encuentra.

Con maestría y humildad.

Humildad; tremenda palabra en este mundo nuestro.

Al principio no me llamó la atención, pero cuando más lo miro, más me gusta y así sigo, mirando y mirando; gustando y mirando..... precioso libro.

En octubre, en La Efímera, en París, volverán a disfrutar de su trabajo, y esta vez, a ver si puedo acompañarlo.

Felicidades, querido amigo.

 

8

GALLEGOS

 

Lo puedo entender en Cuba pues, aunque allí sonó por primera vez el himno gallego, La Habana es el trópico, el calor, la humedad.

 

Centro gallego de la Habana; Hoy teatro nacional.

 

Pero en La Argentina, en Buenos Aires, en la quinta provincia; que no haya ni un puñetero plato típico que suene a mi tierra.

Un amigo uruguayo me dijo un día, Carlos, eso mismo le pregunté a mi padre.

- ¿Y qué te contestó?

- Anxo, todos soñamos con volver algún día, por eso….

La madre que los parió, si yo fuera uno de los millón doscientos mil gallegos que arribaron a esas tierras entre el XIX y principios del XX; soñara o no soñara, el caldo gallego sería un plato argentino, "Coño".

Un tío mío, -hombre de aldea-, odiaba el caldo.

- ¿Cómo puede no gustarte?

- Si hubieras tragado tanto como yo, también lo aborrecerías.

Caldo al desayuno, caldo al mediodía, caldo a la cena; por las mañanas, por las tardes y de noche, caldo.

A todas horas se comía el caldo en las aldeas gallegas y había el de ricos entre “” y el de pobres. El de ricos con carnes y el de pobres, solo verduras, unto y algunos huesos que se repetían caldo tras caldo.

Hoy voy a hacer un caldo de ricos; aprended amigos porteños.

El caldo se puede hacer con nabizas, con grelos, con repollos y con la maravillosa berza gallega.

Las carnes, - tanto de vaca como de cerdo- y los chorizos.

Antes utilizaba también huesos de caña, pero desde lo de las vacas locas, se acabaron los huesos.

Nos faltan ahora las habas, las patatas y por último el ingrediente más importante y característico de este plato, el Unto.

El Unto es la grasa blanca que cubre las tripas del intestino delgado del cerdo, que se extiende, se le echa sal gorda, y después se dobla y se ahúma.

El Unto, el olor de esta tierra.

Vamos allá:

Primero ponemos a cocer las carnes –en este caso un codillo ya desalado de cerdo- los chorizos, las habas secas y un trozo de unto.

El codillo; el olor del lacón que recordaba García Márquez de la comida que le hacía su abuela.

Después de hora y media y a medio cocer, incorporamos las patatas “escachadas” rotas, para que suelten el almidón y a la hora más o menos incorporamos las nabizas, que hemos antes troceado con las manos.

Una hora más tarde, mi mujer y mi hija ya se pueden sentar a disfrutar del caldo yo, me comeré el lacón y los chorizos para homenajear a mi tío y a la abuela gallega de García Márquez.

 

 

Y aquí os dejo el enlace, donde García Márquez se emociona recordando el lacón de su abuela.

https://narrativabreve.com/2014/05/cuento-garcia-marquez-viendo-llover-en-galicia.html

Si teneis problemas con el enlace, buscar García Márquez, Galicia y ahí aparecerá.

 

7

LA CHINA

 

Han pasado muchos años.

Le compraba papel a una chica que lo importaba de china, le llamaban “la china” y era una vendedora nata; un día me dijo:

-¿Porque no haces libros en blanco y yo los vendo?

Le hice 10 con papel verjurado Guarro Casas y forrados en lino artesanal.

En una semana los vendió todos y a partir de ahí y durante 3 años, hice lo que menos me gusta en esto de la encuadernación: trabajar, trabajar y trabajar.

Libros, agendas, cientos de libretas y todo lo vendía.

Ya no sabía cómo decorar las dichosas libretas y me puse a pintar.

Una mesa, acrílicos; una resma de Ingres y venga, venga y venga.

A veces salía una mierda pero otras, no quedaban mal.

Montones hice y montones vendió; todos diferentes y hoy siento nostalgia de aquel tiempo en que pintaba sobre aquella mesa.

Un día me llama:

- Carlos, estoy en el Parlamento de Galicia vendiendo tus cosas, enciende la tele y mira lo que está bebiendo Fraga.

- ¡Pero, de que me hablas!

Enciendo la gallega y allí estaba Fraga Iribarne largando su discurso.

-¿Qué está bebiendo?

- ¡Coño! Yo que sé lo que está bebiendo….un vaso de leche

- Whisky y leche, así no se nota.

- ¿Y tu como lo sabes? -

Estoy en el bar del parlamento hablando con el camarero que acaba de llevarle el vaso.

Joderrrrrr…..ó, cogerrrrr...., si eres argentino.

 

 

Pd.- Las fotos dejan bastante que desear, aún faltaban años para la cámara digital.

 

 6

TAPAS DE ROBLE

 

 

Este libro -como otras muchas cosas que empecé....así quedó.

Tiene un error; la distancia entre los dos primeros nervios no es la misma que en el resto y me dí cuenta cuando iba a encargar la piel.

 

 

Es enorme y el roble es una maravilla; el mismo que utilicé para construir la biblioteca.

 

 

Fijaros como curvan las tapas por la beta de la madera.

En fin, eran otros tiempos.

 

 

5

LA HUERTA

 

Chove na miña terra galega (Video, solo hay que pinchar)

 

En uno de mis viajes a La Argentina, en una charla con los socios de EARA les comenté que me aburría encuadernar.

Empezaron a reírse a carcajadas.

Me apasiona la enseñanza, el mundo del libro, la encuadernación y dominar todas las técnicas.

Me encanta pensar; desarrollar mentalmente los procesos hasta dominarlos.

 

 

Soy capaz de hablar horas y horas y con la misma pasión sobre estos temas, pero cuando encuaderno; al final me aburro.

En la huerta no, horas sin parar y soy feliz.

 

 

4

MÁS ROBLE

 

 

Con la tele apagada, tumbado en el sofá y mirando al techo.

Entra mi hija.

-Papa, ¿Pero qué haces?

- Pensar, cariño; pensar.

- Me estas asustando.

Seis meses tardé en pensarla y tres en hacerla.

Disfruté cada minuto de los seis meses, dándole vueltas a la cabeza, pensando y pensando.

En la técnica, en las herramientas y materiales que me harían falta.

Soñaba con ella y cuando ya lo tenía claro, empezaron los tres meses - ya no tan felices- hasta que la terminé.

 

3

A CORUÑA

 

 

María Pita

 

Escuché un día -a una encuadernadora-, que en otros tiempos, a la mujer no se le permitía ejercer el oficio de encuadernación.

¡Se oyen tantas cosas!

A Coruña tiene nombre de mujer.

Nuestros mayores héroes son mujeres, nuestros mejores escritores son mujeres, nuestros mayores mecenas son mujeres,...... María Pita, Inés de Ben, Emilia Pardo Bazán, Juana de Vega, Teresa Herrera, Blanca Quiroga, María Casares, Sofía Casanova, Isabel Cendal y muchas más.

Cuando en España - fuera del hogar o del campo-, la mujer no solía trabajar, en Coruña en el 19 y principios del siglo 20, con una población de 30 o 40.000 mil habitantes, 6.000 mujeres llevaban un sueldo a su casa. 3000 en la fábrica de tabacos y otras tantas en el puerto, en la lonja del pescado.

 

Antigua fábrica de tabacos Coruña

 

Raro es el coruñés que no ha tenido en su familia una cigarrera; en mi caso, una tía y mi bisabuela.

A Coruña es y tiene nombre de mujer.

¡Alguien puede imaginar que Doña Emilia o Concepción Arenal -si quisieran- no pudieran ser encuadernadoras!

Galdós, se lo que te diría; pero si tienes dudas, pregúntaselo a ellas.

 

Paso peatonal en Avenida de la Marina coruñesa

 

2

LUIS SEOANE

 

 

Ojeé el libro y no lo vi.

Al día siguiente lo volví a revisar y en el colofón: “Con un grabado original de Luis Seoane”

¡No puede ser! ¡Donde está el grabado!

Era un libro en pliegos sueltos, protegidos por una camisa y allí –oculto-, estaba el grabado.

- Carlos, tengo una amiga que quiere reencuadernar dos libros; necesito un favor.

- ¿Quién es tu amiga?

- Maruxa Seoane.

A los pocos días estábamos en su casa; vivía en un piso alto desde el que disfrutaba de la playa de Riazor.

Era una anciana entrañable, culta, amable.

Oleos de Luís Seoane, libros, grabados; por todos lados.

 

Fundación Luís Seoane, A Coruña

Una colección de seis libros en pasta española y sin tejuelos; editados en Buenos Aires, cuatro encuadernados allí y dos en Madrid, que no se parecían en nada a sus hermanos porteños. Nos invitó a sentar y al rato, abrió un mundo maravilloso que no podía ni imaginar.

Entra y sale, cargada con carpetas de grabados, manuscritos, diseños…….

Este es el estudio para la galería “tal” de Buenos Aires, estos para cerámicas de Sargadelos, estos….estos…estos y así durante varias horas, saliendo y entrando al salón.

Esta historia se repitió otras tres veces, -ya solos los dos- y con gran pesar, no encontré disculpa para volver a visitarla; si la piel, si las guardas, si la tipografía.

El último día, le entregue los dos tomos y me despedí de Maruxa. Era una anciana y su último deseo, poder ver terminado el museo que la ciudad de La Coruña le había prometido.

- Carlos, no sé si lo veré.

- Maruxa, no sé angustie, llame al Alcalde y dígale que la llamaron de Vigo interesados por la colección.

Como podréis imaginar no cobré por las encuadernaciones y ella agradecida me obsequió con el libro del grabado.

María Elvira Fernández López, falleció el 25 de marzo de 2003 a la edad de 91 años, un mes antes de la inauguración del museo Luís Seoane.

 

Fundación Luís Seoane; Jardines de la Maestranza

 

1

DE PERROS

 

Rufo

 

Cuando me casé, desconocía que a mi mujer le gustaran los perros.

Pasados 10 años un día me dijo:

- Quiero un perro.

- Yo no; si lo quieres, tú misma.

- Si no me ayudas no puedo tener un perro.

- No quiero perro; si lo quieres, lo paseas tú.

Y se olvidó del perro, o eso pensaba yo.

Al año siguiente:

- Sigo queriendo un perro.

- ¡Joder! Yo no.

Lo que viene ahora dice que no sucedió, pero sí sucedió.

- ¡Tienes muchos amigos que disfruten de un taller como el que tienes tú!

- ¡Como un taller!

- Si..., en un apartamento en el centro de Coruña; en la zona de los vinos y que nadie le pida explicaciones de lo que gasta, de lo que hace y que además, no viva de eso.

- ¡Nooo!

- Quiero un perro.

Y llegó Rufo.

¡Y si solo fuera Rufo! .........

 

Piwo

 

Nos dejó Rufo y lo que nunca pensé sentir lo sentí aquel día.

14 años refunfuñando; andando y refunfuñando, pues lo que empezó como una ayuda terminó, 20 tu 80 yo.

La gente miraba a Rufo y me escucha a mí.

- De que te quejas ¡así paseas!

- ¡La madre que te parió!

14 años detrás de un perro.

No soy el mismo; me emociona una ardilla, un gusano, retrocedo 20 pasos para salvar a un caracol de los pies de la gente ¡que hizo este cabrón de mí!

Rufiño, querido Rufiño.

Volvió la normalidad, lo que en aquel momento de mi vida ya no era normal y al 5º mes regresó María.

- Papá, tengo un perro para mamá.

- Como que tienes un perro si acabas de llegar de Praga.

- Lo busqué por internet.

- Ni de coña, mamá no quiere perro.

- ¡Papá! Ya le puse nombre, se llama Piwo.

- ¡Que es eso de Piwo¡

- Cerveza en checo.

¡Date por jodido!

Es lunes, llamamos a Apadán y no contestan, solo atienden los domingos.

Busco en internet y nada, solo una referencia, está en Altamira.

Altamira, una pequeña aldea a 3 Km de mi huerta. Llegamos y ni un letrero, ni una indicación; le pregunto a un paisano:

- Oiga ¿No hay por aquí una protectora de animales?

- Si, arriba, en el monte.

Aparco el coche y subimos al monte; pinos y más pinos, una hora entre robles, castaños y pinos y nada, hasta que al final de una corredoira se abre un claro, vemos un cierre y oímos a los perros.

Nos abre la puerta y nos mira extrañada; al fondo hay un gran patio y otras seis chicas alzan sus ojos y miran entre asustadas y sorprendidas.

- Tranquilas, no venimos a traer, venimos a llevarnos a Piwo.

- Uffffffffffffff

A los tres meses disfrutaba en Pozuelo en el taller de Argenta con Eduardo Tarrico y me llama un amigo.

- Carlos ¿murió el perro?

- Juan, hace seis meses que murió Rufo.

- Perdona, no me acordaba.

Llamé a casa y mi mujer no dejaba de llorar.

 

Coco y Zola

 

Después de Piwo, ya tenía claro que en lo que me quedara de vida, iba a pasear perro y ya no opuse resistencia cuando llegó Coco.

Rufo era un Beagle americano, Coco es un Beagle francés; Rufo era un sibarita, Coco come a la madre que lo parió. Rufo andaba a su bola, Coco no se separa de mí.

Y continua la historia:

Eran la 8 de la mañana, salí de trabajar y me fui a la finca a cuidar la huerta. Faltaban 2 Km. y un perro casi se mete entre las ruedas. Freno y no se separa; vuelvo a andar y se vuelve a meter, así tres veces. Abro la puerta para echarlo, pega un salto y se sienta en mis piernas. Diosssss….

Aparco, la bajo del coche –es una perrita- y se me queda mirando. La llevo a la finca y dejo el portón abierto a ver si se escapa. Le doy un trozo de pan del día anterior, lo huele no lo come, recorre los 50 metros hasta el portón y sale de la finca.

Uffffff, entre aliviado y entristecido.

Vuelve a entrar y ya no se separa de mi. Va dormida en el asiento del copiloto todo el rato, llego a casa, despierto a mi mujer.

- ¿Qué hacemos? -

No te preocupes, le digo, pongo letreros: se ha encontrado perrita se gratificará con 100 Euros.

- Estas de coña.

A los 10 minutos tiene un nuevo nombre: Sola.

- No, Sola no, es muy triste….Zola.

¡La madre que me parió!

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Estámos llegando a casa y Coco y Zola se ponen a jugar con un perrito blanco, la señora que lo cuida me pregunta si se lo puedo agarrar mientras ella entra en la tienda.

- Claro, sin problema.

Miro al perro ¿de qué me suenas?

- Oye ¿este es Pepe, no? - El perro de Amancio Ortega.

Y si lo rapto, ¿Cuánto podría pedir de rescate?

- Sabemos donde vives pero, y si no te pagan y tienes que quedarte con el perrito.

- Toma, toma, devuélveselo a Ortega.